Devocional: Enero 3 de 2019

Enero 3 de 2019

Inicia este tiempo dando gracias a Dios y adorándole.

Lea lentamente el pasaje bíblico. Pregúntate: ¿Qué dice el texto?

«Al día siguiente, Juan vio que Jesús se le acercaba y dijo: «¡Miren! ¡El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo! 30 A él me refería cuando yo decía: “Después de mí, vendrá un hombre que es superior a mí porque existe desde mucho antes que yo”. 31 No lo reconocí como el Mesías, aunque estuve bautizando con agua para que él fuera revelado a Israel». 32 Entonces Juan dio testimonio: «Vi al Espíritu Santo descender del cielo como una paloma y reposar sobre él. 33 Yo no sabía que era el Mesías, pero cuando Dios me envió a bautizar con agua, me dijo: “Aquel, sobre quien veas que el Espíritu desciende y reposa, es el que bautizará con el Espíritu Santo”. 34 Vi que eso sucedió con Jesús, por eso doy testimonio de que él es el Elegido de Dios» (Jn 1.29-34 NTV).

Ahora saca un tiempo para estudiar el pasaje. Ponte en el lugar de cada personaje. Hágale preguntas al pasaje. Un ejemplo podría ser: ¿Por qué el apóstol Juan escribió ese pasaje?

Medita en el pasaje bíblico. Pregúntate: ¿Qué me dice el texto a mí? Te puede ayudar hacerte las siguientes preguntas: ¿Hay algún mandato para obedecer? ¿Hay algún pecado para confesar? ¿Hay algún ejemplo para seguir? ¿Hay alguna verdad para creer? ¿Hay alguna actitud para cambiar? ¿Hay alguna promesa para apropiarme de ella?

Ahora actúa con base a lo que Dios te ha hablado a través del pasaje. Hay dos preguntas básicas que puedes hacerte: ¿Qué voy a hacer al respecto? ¿Cómo lo voy a hacer? Trata de ser específico.

Ahora, con base a lo que Dios te ha hablado, tenga un tiempo para pedirle perdón al Señor por tus pecados. Mientras oras puedes escuchar esta canción:

Ahora ora al Señor basado en lo que Él te ha hablado en Su Palabra. Puede combinar esta parte escuchando una canción de adoración al Señor:

Una vez haz aceptado el perdón de Dios por fe, tenga un tiempo para orar por tus necesidades y las de otros (necesidades espirituales, relacionales, físicas, financieras, materiales…)

Termina este tiempo dándole gracias a Dios por este tiempo devocional, y dele toda la honra y gloria que solo Él se merece.

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