Devocional: Enero 4 de 2019

Enero 4 de 2019

Inicia este tiempo dando gracias a Dios y adorándole.

Lea lentamente el pasaje bíblico. Pregúntate: ¿Qué dice el texto?

«Al día siguiente Juan estaba otra vez allí con dos de sus discípulos,36 y vio a Jesús que pasaba, y dijo: “Ahí está el Cordero de Dios.”37 Y los dos discípulos le oyeron hablar, y siguieron a Jesús. 38 Jesús se volvió, y viendo que Lo seguían, les dijo: “¿Qué buscan?”Y ellos Le dijeron: “Rabí(que traducido quiere decir Maestro), ¿dónde Te hospedas?”39 “Vengan y verán,” les dijo Jesús. Entonces fueron y vieron dónde se hospedaba; y se quedaron con El aquel día, porque eran como las cuatro de la tarde (la hora décima). 40 Uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús, era Andrés, hermano de Simón Pedro.41 El encontró primero a su hermano Simón, y le dijo: “Hemos hallado al Mesías” (que traducido quiere decir, Cristo).42 Entonces lo trajo a Jesús. Jesús mirándolo, dijo: “Tú eres Simón, hijo de Juan]; tú serás llamado Cefas,”que quiere decir Pedro (Piedra)» (Jn 1.35-42 NBLH).

Ahora saca un tiempo para estudiar el pasaje. Ponte en el lugar de cada personaje. Hágale preguntas al pasaje. Un ejemplo podría ser: ¿Por qué Juan escribió ese pasaje?

Medita en el pasaje bíblico. Pregúntate: ¿Qué me dice el texto a mí? Te puede ayudar hacerte las siguientes preguntas: ¿Hay algún mandato para obedecer? ¿Hay algún pecado para confesar? ¿Hay algún ejemplo para seguir? ¿Hay alguna verdad para creer? ¿Hay alguna actitud para cambiar? ¿Hay alguna promesa para apropiarme de ella?

Ahora actúa con base a lo que Dios te ha hablado a través del pasaje. Hay dos preguntas básicas que puedes hacerte: ¿Qué voy a hacer al respecto? ¿Cómo lo voy a hacer? Trata de ser específico.

Ahora, con base a lo que Dios te ha hablado, tenga un tiempo para pedirle perdón al Señor por tus pecados. Mientras oras puedes escuchar esta canción:

Ahora ora al Señor basado en lo que Él te ha hablado en Su Palabra. Puede combinar esta parte escuchando una canción de adoración al Señor:

Ahora saca un tiempo para orar por tus necesidades y las de otros (necesidades espirituales, relacionales, físicas, financieras, materiales…).

Termina este tiempo dándole gracias a Dios por este tiempo devocional, y dele toda la honra y gloria que solo Él se merece.

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