MARÍA, MADRE DE DIOS: LA TEOTOKOS

El 1 de enero la Iglesia Católica celebra la fiesta de “María, Madre de Dios” (del griego “teotokos”). Este es el primer dogma mariano de los cuatro que tiene la Iglesia Católica.

Pero, ¿cómo es que se dio este título a la madre de Jesús? Conozcamos un poco el trasfondo histórico de dicho dogma.

En el año 431 se llevó a cabo el Concilio de Éfeso. Fue convocado durante el pontificado de Celestino I por Teodosio II (emperador romano de Oriente), de común acuerdo con Valentiniano III (emperador romano de Occidente), para poner fin a la controversia provocada por la doctrina herética del nestorianismo, así denominada por el nombre de su iniciador, Nestorio.

El Concilio fue presidido por el patriarca Cirilo de Alejandría, por delegación papal. Sus sesiones se prolongaron durante los meses de junio y julio del 431.

La polémica surgió cuando Nestorio, patriarca de Constantinopla, se negó a otorgar el título de “Madre de Dios” a María, porque consideraba que Cristo era en realidad dos personas distintas (Dios y hombre) y, que la María era la madre de Jesús de Nazaret, pero no del Verbo Divino.

La formulación de Nestorio tenía estos principios:

a) El hijo de María es distinto del Hijo de Dios, ya que en Cristo existen dos sujetos o personas distintas.

b) Estas dos personas están vinculadas entre sí por una simple unidad accidental o moral. El hombre Cristo no es Dios, sino portador de Dios. Por la encarnación no se ha hecho hombre propiamente el Logos-Dios, sino que ha pasado a morar en el hombre Jesucristo, de manera parecida a como Dios habita en los justos.

c) Las propiedades humanas (nacimiento, pasión, muerte) tan sólo se pueden predicar del hombre Cristo; las propiedades divinas (creación, omnipotencia, eternidad) únicamente se pueden enunciar del Logos-Dios.

d) En consecuencia, no es posible dar a María el título de «Madre de Dios» que se le venía concediendo habitualmente desde Orígenes. Ella no es más que «Madre del Hombre» o «Madre de Cristo».

Esta doctrina que no consideraba a la Madre de Jesús, Madre de Dios produjo un gran escándalo en el pueblo cristiano que la tenía realmente como Madre de Dios.

El Concilio depuso a Nestorio, condenó sus postulados, y sancionó la doctrina de que Jesucristo es Dios verdadero y hombre verdadero. En Jesucristo se dan dos naturalezas unidas en una forma especial y misteriosa que lleva el nombre de Unión Hipostática; las dos naturalezas, la divina y la humana conforman una sola persona. Como extensión lógica, el Concilio aprobó el título de “Madre de Dios” (del griego Theotokos, ‘portadora de Dios’) para María.

Debe de quedar que con esta declaración no se intentaba sugerir que María fuera coeterna con Dios, o que existiera antes que Jesucristo o Dios Padre, o que María engendró a Dios en la eternidad,  sino que enfatizaba que Jesús era completamente Dios, como se había afirmado en el Concilio de Nicea, y que sus dos naturalezas –divina y humana– estaban unidas e inseparables en una sola persona.

Así que, el concepto ‘Madre de Dios’ no buscaba glorificar a María sino aclarar quién era Jesús de Nazaret. Es decir, es un término cristológico y no mariano. Y hago esa aclaración, ya que la Iglesia Católica afirma que María no es solamente la Madre de Dios, sino también Madre de la Iglesia y Madre nuestra también, y que por lo tanto le podemos orar a ella para que nos ayude a ser como su Hijo.

Una cosa es que aceptemos que María es la Madre de Jesús Hijo; pero otra muy distinta sería aceptar que es la Madre de la Iglesia y nuestra Madre, y que por lo tanto le podemos orar a ella. Esto sería idolatría.  Debe de quedar claro que el verdadero evangelio es el evangelio de Jesucristo. Se trata de Él, no de su madre. Así lo declaró Pablo: “Yo les transmití a ustedes lo más importante y lo que se me había transmitido a mí también. Cristo murió por nuestros pecados tal como dicen las Escrituras. 4 Fue enterrado y al tercer día fue levantado de los muertos, tal como dicen las Escrituras” (1Cor 15.3-4 NTV).

E. L. Renzo

ESTUDIA EN NUESTRA ESCUELA TEOLÓGICA

Mayores informes en: teologia@redilnorte.org

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *